| Legión |
| Escrito por Raquel Fdez Polo | ||
| viernes, 04 de junio de 2010 | ||
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El argumento nos cuenta como el arcángel Miguel (Paul Bettany) decide revelarse contra los designios de Dios y salvar a la raza humana, más en concreto a una joven embarazada llamada Charlie (Adrianne Palicki), que es camarera de un restaurante de carretera en medio del desierto de Mojave, "Paradise Falls" (La caída del Paraíso). El dueño Bob (Dennis Quaid), ha perdido la esperanza y su hijo Jeep (Lucas Black), enamorado de la bella camarera, intenta ayudarles a ambos. Junto a ellos, se encuentra el cocinero Percy (Charles S. Dutton), un matrimonio con su hija adolescente (Kate Walsh, Jon Tenney, Willa Holland) y un hombre con un arma (Tyrese Gibson). Ninguno de ellos se imagina lo que está a punto de suceder en el mundo mientras ellos permanecen sitiados en medio de la nada.
Scott Stewart, guionista y director de la cinta, se ha quedado a medio camino entre una película de terror palomitero y una verdadera película cuyo sentido fuera terrorífico, porque como bien he dicho, la ira de un Dios y la extinción de la raza humana daban para mucho más: no por el sentido religioso, que aquí cada cual lo entenderá como prefiera, sino por un arduo examen de conciencia de los seres humanos y de si nos merecemos seguir andando por la faz de la Tierra. Pero Stewart ha preferido hacer un cúmulo de situaciones que beben directamente de conocidas referencias del cine de terror y de acción (ese Miguel rebelde a lo "Constantine"; el que estén sitiados y rodeados de poseídos, a lo "Amanecer de los muertos"; el que llegue el ángel exterminador a lo "Terminator" a matar a la esperanza de la humanidad, el niño recién nacido; o incluso alguna situación con tintes cómicos con una ancianita adorable que me hace recordar "Arrástrame al Infierno"), mezclándolas con las conversaciones celestiales sobre lealtad y fe o las introspectivas para intentar desvelar un poco la verdadera naturaleza de los hombres, que siempre sale al flote en las situaciones al límite y, con escenas de lucha, tiroteos a tutiplén con el más variado armamento y momentos gore.
El aderezo durante todo el film son diversos guiños, como el nombre del restaurante, el mechero que porta Bob con la inscripción "Hope" (esperanza) o que en la tele estén echando la película "¡Que bello es vivir!" - sobre todo cuando te quieren aniquilar una pandilla de ángeles sin misericordia - que intentan darle una profundidad de sentido a la trama, un doble fondo simplista si se mira bien. Uno puede terminar pensando que el verdadero sentido es que, en realidad, Dios ni sabe lo que quiere ni le importa la raza humana... pero las interpretaciones religiosas las dejo para aquellos que quieran ir más allá del puro entretenimiento.
Respecto al elenco artístico, en general dentro de los papeles que tenían que desempeñar, aunque a Bettany se le queda pequeño el suyo - o es que últimamente se conforma con poco - y Quaid parece como siempre abocado a la sobreactuación. Y a nivel técnico, pues los efectos son muy correctos, que no espectaculares, pero que cumplen su función y no saturan la pantalla sino que acompañan en todo momento la acción, con algún repunte bastante logrado. Quizás sobraban los cielos del final de la película con respecto a la fotografía (por no decir que sobran directamente esos minutos de cinta, que a parte de no aportar nada, estropean lo que podría haber arreglado el despiste de no saber elegir un camino definido a seguir, transformándose en un compendio de situaciones). Por parte de la música, muy de trompetas anunciando la hora final en los momentos de más tensión, bastante atronadora.
Aunque no es el mejor producto que podría haber salido del horno y en cuanto a ritmo narrativo es muy irregular, es una hora y media para distraerse, tal cual, recordando en buena parte otras películas. Que la disfruten con un buen refresco y un bol lleno de palomitas.
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