Una granja de la campiña
francesa; en un plano general observamos como un hombre corta leña- escena que
nos trae a la mente esa maravilla titulada "Sin perdón"- mientras, una de sus
hijas, que tiende la ropa, ve aproximarse un grupo de vehículos por el camino
que conduce a la granja. Toda la acción arropada por las notas del maestro
Morricone. A continuación, vemos como ante nuestros ojos transcurre una de las
mejores escenas de cine que he tenido el gusto de disfrutar desde hacia mucho
mucho tiempo.
Así comienza el nuevo trabajo de Quentin Tarantino; ese
director del que sólo tengo en cuenta "Reservoir dogs", "Pulp Fiction" y
"Jackie Brown"... ah, y cómo no, está "Inglourious Basterds", con la que
demuestra que el Tarantino que me
gustaba no había muerto, o al menos, no del todo.
Al decir que Tarantino es un cinéfago que
engulle desde la serie más Z hasta las obras más dignas que ha pergeñado el
séptimo arte, que las mastica y digiere para luego regurgitarlas creando un
collage con todas ellas y su envidiable forma de encajarlas, estamos ejerciendo
de Perogrullo, pero es que ésta es la base de todo el trabajo de este ex
empleado de un archivo de vídeos.
Hace ya algún tiempo, empezaron a llegar a España los rumores de que se estaba rodando una nueva película de terror con componente gore en 3D. Los seguidores del género y los no seguidores también, comenzaron a dar rienda suelta a la imaginación de cómo sería eso de ver sangre, vísceras y asesinos en serie en todo su esplendor a través de las gafitas e intentar que a uno no le salpicasen mucho los pegotes de carne al saltar de la pantalla. Quien hoy escribe esto, deseaba gozar de la experiencia y decidió aventurarse a ver "San Valentín Sangriento 3D", un remake cuyo original slasher se remonta a los años ´80... pero se llevó un tremendo chasco.
Quiero aclarar que no he visto la original y que, a la vista del resultado de ésta, me estoy planteando su visionado urgente para poder redimirla.
Ésta nueva entrega, que podría pasar por cine innecesario pero entretenido para una tarde (pero que de entretener... tiene sólo las intenciones de lo que debería ser una película así, porque lo que son las acciones poco disfrute otorgan) está dirigida por Patrick Lussier, bajo las ordenes de nuestra conocida productora LionsGate, que llegó a lo más alto con la tropecientas películas que conforman la saga "Saw" (en breves, tendremos nueva entrega de esta manida historia).
"Anticristo". Con un nombre tan contundente como significativo, el cineasta danés más controvertido de todos los tiempos nos abre las puertas de un nuevo experimento fílmico dogmático para recrearse en lo más oscuro de la condición humana.
Este primer párrafo podría ser la frase perfecta para abrir una crítica constructiva/destructiva sobre lo nuevo de Lars Von Trier, aquel personaje del mundillo cinéfilo que afirmó en una rueda de prensa en Cannes ser "el mejor director del mundo" - no se sabe si por creencia personal o por dar espectáculo para vender su producto - y que gusta de hacer pasarlo mal a las actrices con suficiente coraje como para ponerse bajo sus ordenes. Sin embargo, servidora nunca antes se había enfrentado al cine de este hombre con ego de dios y hablará de la historia y de sus entresijos sin entrar a valorar el resto de su trayectoria.
"United 93" es la primera película que se hizo sobre el fatídico 11 de septiembre de 2001. Muchos se quejaron de que era pronto para hacer películas sobre este tema, porque no había pasado tanto tiempo y las heridas seguían abiertas. Y ahora es cuando digo yo ¿acaso tenemos que volver la mirada para otro lado? ¿Ignorar tal vez lo que pasó? No, señores, nos tenemos que concienciar de que ese día no sólo perdieron la vida miles de personas, el impacto de los aviones fue como un mazazo para la sociedad en la que vivimos y cuando se desplomaron las torres, también se desplomaron parte de nuestras libertades, desde aquel día vivimos con miedo por culpa del terrorismo, terrorismo que aquí en España tenemos desde hace mucho más tiempo. Así que películas como ésta hace falta para que recapacitemos, y que por supuesto NO agachemos la cabeza ni miremos para otro lado, y hacer como los protagonistas de "United 93", que en vez de quedarse sentados a esperar, actuaron para conseguir sobrevivir.
"Soberbia" es la palabra con la cual definiría "United 93" y "perfecta" la que definiría la realización de Paul Greengrass. Este inglés que aparte de ser director, es productor, guionista y periodista de investigación, ha dejado más que claro el talento que tiene, y es que Greengrass ha sido premiado varias veces por sus trabajos, premios en el festival de Berlin por Ressurrected, medalla de plata en el Chicago Film Festival por "When The lies Run Out", la consagración y reconocimiento le llegaría con la película "Bloody Sunday" (Domingo sangriento) película en la cual dejaba claro su forma de rodar (y que muchos realizadores copian descaradamente), el estilo personal, estilo que se aleja mucho de lo normalmente visto en pantalla, "Domingo Sangriento" fue ganadora en el festival de Berlin, Sundance y los BAFTA. Recientemente he visto "Domingo sangriento", y es otra maravilla, pero se nota mucho como Paul ha mejorado desde entonces, en "United 93" mejora potencialmente cada imagen, rodada de manera impecable, y montada de forma genial, sin que decaiga para nada el ritmo de la acción.
Pobre Renée Zellweger. Creo que le dio más miedo enfrentarse al hecho de que tenía que competir en taquilla con la vuelta de Sam Raimi al terror con "Arrástrame al Infierno", que tener en casa a la pequeña arpía sacada de "The Ring" que interpreta, y nada mal, Jodelle Ferland.
¿Y por qué nombro la archiconocida película "The Ring" para hablar de "Expediente 39"? Porque, si no recuerdo mal, en los carteles de las marquesinas hacia referencia a dicho metraje y al "El Orfanato" para sorprender a los transeúntes haciéndoles creer que era la mezcla perfecta de intriga y de terror que suponían estas dos predecesoras... y lo que es en realidad, como podemos comprobar al verla, es una perfecta copia de "The Ring" y "La Profecía".
Pero recuperemos el argumento antes de seguir: Emily Jenkins es una trabajadora de Asuntos Sociales a cuyas manos llega el caso de Lilith Sullivan, una pobre niña desamparada que sufre en silencio no sé sabe qué tipo de maltrato por parte de sus padres. Nadie cree a Emily hasta que un día pillan a los padres con las manos en la masa, o mejor dicho en el horno, intentando cremar a su hija viva. Emily acogerá a la niña en su casa intentando ayudarla a salir adelante, sin saber lo que se oculta en realidad tras ese rostro inocente.
Antes de ver "Arrástrame al Infierno", quizás sea mejor olvidar que existe una película llamada "Spiderman 3" (para un importante porcentaje, no fue digna sucesora de las andanzas del bicho araña) que fue dirigida hace unos años por el mismo que hoy firma, produce y dirige esta nueva cinta de terror que intenta recuperar las bases tradicionales del género: buenos sustos, malos muy malos y protagonistas atormentados y perseguidos.
Porque en épocas de crisis el personal se desahoga viendo como otros lo pasan peor que uno mismo (como bien dijo Jaume Balagueró en la presentación de "REC2" en Venecia) y la chica dulce y encantadora de esta película se ve atormentada - y de que manera - por una vieja gitana que le lanza una maldición (ríete tú del voodo) por no haberle concedido un aplazamiento del pago de la hipoteca de su casa. La muchacha en cuestión, Christine Brown (Alison Lohman), necesita demostrar a su jefe que puede tomar decisiones difíciles para poder ascender en su oficina bancaria y tiene la mala suerte de hacerlo con la Señora Ganush (Lorna Raver), una anciana con unas malas pulgas dignas de invocar al Lamia (un demonio que va a buscarla para llevarse su alma).
Es curioso que el mundillo de los "G.I. Joe" naciera a
raíz de una película del año 45, interpretada por Robert Mitchum, titulada
"Story of G.I. Joe". Aunque la idea de hacer los muñecos fue de Stanley Weston,
seria la compañía juguetera Hasbro la que lanzaría la línea de juguetes con el
nombre G.I. Joe de la película mencionada anteriormente. Esta serie de juguetes
han dado beneficio en el campo del videojuego, el cómic, series de la
televisión, y ahora se espera que lo de en el mundillo del séptimo arte, que
hoy en día ni es arte ni es nada.
Cuando me
enteré de que estaban haciendo la peli algo en mi interior se iluminó de
felicidad. Estos muñequitos fueron queridos en mi infancia, sobre todo Sombra, ese ninja blanco que tanto
molaba, y sobre todo por el videojuego de Arcade, que con mi amigo Ale
pasábamos las horas muertas del recreo jugando a dicho juego, la de cinco duros
que hemos gastado... pero le dábamos para el pelo a la organización Cobra, en
fin, uno crece y se encuentra con la nostalgia en la cartelera, ainssss. Pero
siempre queda alguien para darte dos "guantás" y destruirte parte de ese sueño
dorado, haciendo mamarrachadas como las que hoy voy a comentar.
El director elegido
para la adaptación de los "G.I. Joe" ha sido Stephen Sommers, director que
apreciaba cuando vi "Deep Rising" o "La momia", si lo sé, soy un friki de
cuidado, pero con la secuela de "La momia" y sobre todo ese bodrio titulado
"Van Helsing", se me fue hacer puñetas lo que podría haber sido el John
Carpenter de este siglo. Con "G.I. Joe" se confirma más aún que este tío no
llegará a nada por la línea que va.
Me moría de ganas de ir
a ver esta película. ¡Una de gangsters de los de antes! ¡Con Johnny Depp!
Gangsters en coches con estribo, hombres con sombrero y trajes de chaqueta
cruzada -uno de ellos Johnny Depp- y con metralletas Thompson, atracando bancos
a diestro y siniestro. ¡Y Johnny Depp! Como "Los
Intocables de Elliot Ness", ¡pero con Johnny Depp! ¿Qué más se puede pedir? ¿Un
buen director? ¡Pues tenemos a Michael Mann! Todos los ingredientes para hacer
una gran película.
Qué decepción.
Para empezar, la peli parece filmada con cámara
digital, lo cual es un horror. Tal vez sea que el cine en el que la vi no está
preparado para este sistema, pero la cuestión es que la imagen tenía una
calidad pésima, casi parecía vídeo. Las escenas son todas oscurísimas, incluso
a plena luz del día, y muy poco nítidas, llenas de ruido. Además, en cuanto hay
una luz artificial en la escena, sólo se ve un destello cegador. Hay una escena
de un tiroteo nocturno en la que no se ve ni pijo. Soy incapaz de decir a quién
matan, tanto en un bando como en el otro.Por supuesto, como es
habitual en el cine actual, está todo lleno de primeros planos, porque está
claro que no hay nada más interesante que verles los poros a los actores.
Cuando las pelis se rodaban usando sobre todo el plano medio, se podía dar
muchísima información en una única escena, porque mientras unos personajes
hacían algo en primer término, podían pasar montones de cosas por detrás de
ellos, o los otros actores reaccionar a lo que estaba pasando. En cambio, un
primerísimo plano de Johnny Depp no permite ver ni la expresión de su cara,
sólo las ventanas de su nariz.