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A
veces una tiene ganas de ver una peli en la que sólo haya amor
y lujo, y zapatos divinos de la muerte. Pare esas ocasiones, ésta
es la película perfecta.
Ya
en la primera escena aparece Sarah Jessica Parker con unas gafas de
sol tipo Ray-Ban de cristales dorados absolutamente fabulosas y unos
Louboutin espectaculares, y así sigue la cosa hasta el minuto
final. Sombreros, vestidos, zapatos, bolsos (un Birkin!), todos
increíbles, todos maravillosos, y todos totalmente fuera del
alcance de un sueldo normal. Vamos, que se sale del cine dando
gracias a Amancio y sus clones, aunque estoy segura de que nunca
jamás un Zara mancilló los cuerpos de las cuatro
protagonistas.
La
película, aunque se hace un poco larga, tiene sus puntos,
sobre todo las muchas referencias que hace al cine clásico. Al
principio hay una boda que recuerda muchísimo a la escena de
las carreras de Ascott en "My Fair Lady", pero en plan desmadre
total, con un coro de 16 muchachos de buen ver y hasta con Liza
Minnelli. Después hay una escena en una piscina con unos
jugadores de rugby que está entre "Los caballeros las
prefieren rubias" y una peli de Esther Williams, aunque
desaprovechada mostrando primeros planos de las entrepiernas de los
deportistas. Y también un homenaje a "Sucedió una
noche", aunque no creo que Abu Dhabi sea el mejor sitio para
levantarse la falda y enseñar una pierna, por mucho que se
necesite parar un taxi.
Porque
allí es a donde van nuestras chicas, a los Emiratos Árabes
Unidos, donde el término "lujo asiático" toma
verdadero significado, y allí se ponen más ropa, y más
zapatos, y más sombreros... La sociedad autóctona no se
toma nada bien la profusión de escotes y transparencias, claro
está, pero es algo que a mí no me hace gracia. No creo
que el chador de risa, la verdad, aunque debajo se lleve un Versace.
El
conflicto en la historia no es muy allá, se resume en que a
Big le gusta ver la tele, mientras que Carrie quiere hablar. Que vale
que la comunicación es necesaria, pero son ganas de buscar
problemas donde no los hay. Y a mí me encantaría tener
una tele de plasma gigante en mi dormitorio, me molesta que se
retrate a las mujeres como esos seres siempre reclamando atención
constante. No somos bebés, es más, algunas incluso nos
apañamos bastante bien solas, e incluso somos capaces de ver
algún deporte por la tele.
En
resumen, una peli con momentos divertidos, con una ropa increíble,
y que es ideal para ir a ver con un grupo de amigas. Dejad a vuestros
hombres en casa, os lo agradecerán.
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