Una
de las peculiaridades que destacaría en cuanto a mis gustos
fílmicos es que para poder echarme unas risas de vez en cuando
frente a una pantalla, en vez de acudir al género de la
comedia, echo mano de las más variadas producciones de
"terror". Y es que éste género me ha dado momentos
grandiosos, como los que ofrecía Uwe Boll en su gran película
"House of Dead", que sin duda se merece una crítica larga
y tendida... pero todo a su tiempo.
Buscando
en el baúl de los recuerdos, he rescatado una cinta que en su
momento dio mucho que hablar y que fue comparada con la ya mítica
"El proyecto de la bruja de Blair", pero que por mucho que lo
intente, no le llega ni a la suela del zapato (de hecho, basta con
apuntar que hoy en día muy pocos la recuerdan). Se nos
anunciaba el año pasado una especie de documento gráfico
real que recogía los estremecedores hechos que vivieron en su
casa Micah y Katie, una joven pareja norteamericana, al enfrentarse
con una presencia sobrenatural. Y lo cierto es que lo único
fuera de lo común fue la pasta gansa que ganó el
director, un tal Oren Peli, y la productora, cuando les costó
dos duros hacerla y resultó ser un exitazo de taquilla.
La
historia se resume en como Micah, un agente de bolsa que parece que
nunca va a trabajar, compra una cámara de video para grabar
todo lo que ocurre alrededor de su novia Katie, que se va a
licenciar y que nunca estudia (aunque quizás esto sea algo más
común). Por lo tanto, el filme está basado en esas
supuestas grabaciones caseras, en las charlas relacionadas con el
fenómeno que no aportan nada y los minutos muertos de
filmación mientras duermen, porque el ente es muy
desconsiderado y sólo da el coñazo a partir de la una
de la madrugada.
Mis dos grandes pasiones
son el cine (como no) y la música. Es por ello por lo que hace
tiempo quiero hacer una pequeña retrospectiva repasando
títulos que combinen ambas aficiones.
Hace poco, viendo
"Tenacious D in the pick destiny", pensé que ya había
retrasado demasiado esta idea, y que por qué no empezar con la
película del grupo de Jack Black. Película no fácil de conseguir, al menos para mí que soy un negao, pero que debido a ello tuve la suerte de encontrarla en V.O.
Creo que de sobras es
conocido que el histriónico Jack Black es guitarra y vocalista
del grupo de rock "Tenacious D" que forma junto con el también
actor Kyle Gass. Incluso Black hizo algún alarde de su faceta
como músico en películas como "School of rock" o
"Alta fidelidad" (películas que también repasaremos en este monográfico).
Después de haber realizado la serie "Tenacious D" en 1999, Black se decidió en 2006, explotando al
máximo esa faceta, y en un ataque de hedonismo, a
rodar una película cuyo único objetivo era hacer
conocer que tiene un grupo de rock, y alardear de lo bueno que es,
según él mismo, y sobretodo pasárselo muy bien.
Aunque
la cinta que nos ocupa tiene ya una década de vida, no quería
dejar pasar la oportunidad de recordarla no sólo por su enorme
potencia visual, si no por su increíble historia de amor que a
veces tanto se echa en falta en la cartelera. "Deseando amar (In
the mood for love)" es una de las mejores películas en la
filmografía de Wong Kar-Wai, ese director chino tan admirado
fuera de su país por su impecable sello personal y que se hizo
con el galardón a mejor película extranjera en los
Premios César por dicho metraje.
La
historia, ambientada en Hong Kong durante los años sesenta,
relata los encuentros y desencuentros entre Chow (Tony Leung),
redactor de un periódico local, y Li-Zhen (Maggie Cheling),
secretaria de una compañía. Ambos se mudan con sus
respectivos cónyuges al mismo edificio; cónyuges que
por su parte, no pasan mucho tiempo en casa, lo que hace que entre
los protagonistas surja una amistad basada en un secreto: sus parejas
son amantes.
El
título ya nos deja entrever las intenciones de la historia
para con sus personajes, pero sería igualmente correcto si se
hubiese llamado "Deseando ser amado", ya que la soledad es un
personaje más que se esconde como se oculta la cámara
para espiar a los dolientes. Y es que se nos hace participes a través
de una mirada encubierta para observar la intimidad y la profundidad
hasta de las acciones más triviales, donde Kar-Wai juega a
convertir las situaciones más cotidianas en todo un ritual
ceremonioso, ensalzando a los protagonistas por encima de todo lo que
les rodea y creando una atmósfera única sólo
para ellos: ella, con su esbelta figura y su precioso vestuario, que
es el toque perfecto a su belleza ausente reflejada en sus gestos;
él, envuelto entre el humo eterno de su cigarro y el tortuoso
sentimiento de no poder amar a ninguna de las dos mujeres que hay en
su vida.
Es todo un tópico, pero es increíble como pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando leíamos como nuestra patria Academia elegía, de entre tres títulos, a "Los Girasoles ciegos", de José Luis Cuerda, como candidata para la candidatura (valga tan extraña redundancia) al Oscar en la categoría "película de habla no inglesa". Pero no consiguió al final ser seleccionada al otro lado del charco, por tanto no pudo optar a tan magno galardón.
Las tres obras elegidas este año por la Academia Española de Cinematografía para tal privilegio -el de optar a una candidatura- fueron: la aburrida y tediosa "Mapas de los sonidos de Tokio" de la pedante Isabel Coixet; la tan pretenciosa como inexplicable en esta lista "Gordos" de Daniel Sánchez- Arévalo; y la interesante "El baile de la victoria", adaptación de la novela homónima, ganadora del premio Planeta, de Antonio Skármeta, y dirigida por el siempre estimulante Fernado Trueba, siendo esta última la elegida a ser aspirante a postulante de tan sobrevalorado premio. Si todo esto se materializara, sería el segundo tito Oscar que obtendría Trueba, el primero fue hace quince años por "Belle epoque".
Los más observadores os habréis dado cuenta de que entre las tres
pretendientes no aparece "Los abrazos rotos", del controvertido e
internacional Pedro Almodóvar.
Hoy
en día se habla mucho de la crisis de ideas que inunda Hollywood.
Apenas existen producciones con guión original. La mayoría son
secuelas, remakes y
adaptaciones literarias. Que el cine actual en el 90% de su producción
dan arcadas es cierto; pero que, posiblemente, esa máxima de “cualquier
tiempo pasado fue mejor” no tiene porque ser del todo cierta.
“Desconfío de la literatura: de un buen libro no sale necesariamente una buena película.”
Así sentenciaba Alfred Hitchcock las adaptaciones literarias al cine.
Irónicamente toda su obra está basada, bien en novelas, bien en obras
de teatro. La traslación a la pantalla de obras literarias ha existido
desde que se inventó el cine; historias decimonónicas han sido una gran
fuente de adaptaciones a lo largo de la corta vida -o larga según se
mire- de las imágenes en movimiento.
Sé que no estoy contando nada nuevo, pero adonde quiero llegar con toda esta
parrafada, es a esa desconfianza que existe cuando se habla de una
nueva adaptación de tal o cual novela. Y como bien se dice se trata de
una adaptación, no la fiel reproducción de la obra original sobre el
lienzo en blanco que es la pantalla.
"United 93" es la primera película que se hizo sobre el fatídico 11 de septiembre de 2001. Muchos se quejaron de que era pronto para hacer películas sobre este tema, porque no había pasado tanto tiempo y las heridas seguían abiertas. Y ahora es cuando digo yo ¿acaso tenemos que volver la mirada para otro lado? ¿Ignorar tal vez lo que pasó? No, señores, nos tenemos que concienciar de que ese día no sólo perdieron la vida miles de personas, el impacto de los aviones fue como un mazazo para la sociedad en la que vivimos y cuando se desplomaron las torres, también se desplomaron parte de nuestras libertades, desde aquel día vivimos con miedo por culpa del terrorismo, terrorismo que aquí en España tenemos desde hace mucho más tiempo. Así que películas como ésta hace falta para que recapacitemos, y que por supuesto NO agachemos la cabeza ni miremos para otro lado, y hacer como los protagonistas de "United 93", que en vez de quedarse sentados a esperar, actuaron para conseguir sobrevivir.
"Soberbia" es la palabra con la cual definiría "United 93" y "perfecta" la que definiría la realización de Paul Greengrass. Este inglés que aparte de ser director, es productor, guionista y periodista de investigación, ha dejado más que claro el talento que tiene, y es que Greengrass ha sido premiado varias veces por sus trabajos, premios en el festival de Berlin por Ressurrected, medalla de plata en el Chicago Film Festival por "When The lies Run Out", la consagración y reconocimiento le llegaría con la película "Bloody Sunday" (Domingo sangriento) película en la cual dejaba claro su forma de rodar (y que muchos realizadores copian descaradamente), el estilo personal, estilo que se aleja mucho de lo normalmente visto en pantalla, "Domingo Sangriento" fue ganadora en el festival de Berlin, Sundance y los BAFTA. Recientemente he visto "Domingo sangriento", y es otra maravilla, pero se nota mucho como Paul ha mejorado desde entonces, en "United 93" mejora potencialmente cada imagen, rodada de manera impecable, y montada de forma genial, sin que decaiga para nada el ritmo de la acción.
Después de la reseña que hicimos
de la novela de Peter Maas, Serpico, le llega al turno a la adaptación que
realizó de la misma Sidney Lumet allá por 1973.
"Serpico" nos cuenta la historia real de Frank Serpico,
policía honesto de Nueva York, que tuvo el valor de destapar casos graves de
corrupción dentro del departamento, poniendo en riesgo su propia integridad
física.
La película, al igual que la novela en que se basa,
comienza de forma contundente, con Serpico debatiéndose entre la vida y la
muerte en el asiento trasero de un coche patrulla, conducido al hospital.
Por medio del flashback repasamos la vida de este policía desde
el momento que sale de la academia, pasando por varios pasajes donde va
descubriendo poco a poco los favores que reciben sus compañeros por parte de
comerciantes, solicitando así un trato preferente, hasta cotas más altas de
corrupción, donde los hombres de azul se van lucrando a costa de los propios
delincuentes y otros trapicheos callejeros.
Lumet nos va narrando las vivencias de Frank, al que el
propio director definió como "un rebelde con causa", con crudeza y realismo.
Con mucha sobriedad, acompañamos a este honrado policía a lo largo de su
carrera, la cual comienza con un lógico entusiasmo al convertirse en agente de
la ley, cosa que había deseado desde pequeño, y que a lo largo de su
trayectoria va cayendo en el desencanto, tanto por parte de los corruptos, como
por la reacción de una cúpula que hace oídos sordos a sus denuncias;
demostrándonos, una vez más, que el sistema sólo mira en una dirección, la que
más le conviene.
Hace como un año se estrenaba en los cines "El caballero
oscuro", su contundente éxito puso al fin en un pedestal a su director
Christopher Nolan, pero para los cinéfilos no nos cogió de sorpresa, ya
sabíamos que Nolan apuntaba alto, y era cuestión de tiempo que el mundo se
rindiera a sus pies. Hoy repasaré otra impresionante, genial y sorprendente
película de este director, titulada "El truco final" que me llenó de vida
nuevamente, y doy gracias a Dios porque no todo el cine actual está casi
muerto.
¿Qué es el cine? Además de un arte, es mucho más que un simple
espectáculo, nos cuenta historias, nos hace navegar por universos imposibles,
mundos inimaginables, en definitiva... nos crea ilusión. "Ilusión", que
magnífica palabra, en el fondo, todos vivimos un poco de esa palabra, y los
magos aún más. Kubrick
una vez dijo: "Todo lo que puedas
imaginar se puede llevar a una pantalla". Y esto es lo que hacen los buenos
directores, plasmar las historias con sus habilidades, dándonos
entretenimiento, como buenos magos que son.
Todo comienza con la novela
de Christopher Priest, "El prestigio". Los hermanos Nolan
volvieron a unir sus fuerzas como ya hicieron en "Memento" (Otro fenómeno del
cine). Y es que esto de los hermanos es estupendo para el cine, los Wachosky,
los Coen, incluso me atrevería a decir los Farrelly, hasta los Cameron unieron
sus fuerzas para plasmar la historia del "Titanic". Pero a lo que íbamos, los
Nolan han adaptado la obra de Priest, el propio Christopher comentó su
complejidad para llevarla al terreno cinematográfico. Vivimos años de
adaptaciones pero, desde luego, si éstas dan resultados como "El truco final",
por mí pueden adaptar hasta la enciclopedia Salvat.