La gente me critica, me señala con el dedo... y hasta se rasgan las vestiduras cuando afirmo que no sólo no me ha gustado "Avatar", si no que el tito James se está riendo de todos nosotros.
Oigo por doquier esa frase hecha de "la historia de siempre contada como nunca", oh!, vaya frase para engañabobos, la cual sólo es una forma fina de decir "el mismo perro con distinto collar".
Se vendió como una película que revolucionaría el mundo del cine, comparándose con hechos tan destacables como la introducción del sonido o el color. Si el hecho tan significativo era la creación infográfica de mundos y seres, creo que a Cameron, lo que le pareció una verdadera revolución fue Gollum en la trilogía "El Señor de los Anillos". Esa sí me pareció una revolución, y pienso que James, o mejor dicho la tecnología, lo que ha hecho es mejorarla. Lo mismo se puede aplicar a Rivendel, que a modo de ejemplo me parece un lugar virtual maravilloso y a la altura de cualquier mundo pandoriano.
Señor Cameron, el día que usted invente un cine en 3D donde no tenga que ponerme las molestas gafitas llenas de roña para poder engañar así a mi maltratado cerebro, ese día reconoceré que ha revolucionado el mundo del cine.
Me habían dicho que esta película era un dramón, de los de llorar del minuto uno. Me lo tomé con bastante tranquilidad, porque yo nunca lloro en las películas, y si no lloré con "La decisión de Sophie" está claro que no voy a llorar con ninguna. Hacia la mitad de la película ya me estaba preguntando si era sólo mi duro corazón, o si el resto del cine tampoco iba a soltar ni una lágrima. No es que fuera la alegría de la huerta, pero desde luego no era una tragedia tremebunda como advirtieron.
De Niro interpreta a un viudo reciente que viaja por todo el país para visitar a sus cuatro hijos, y descubre que todo lo que creía de sus vidas es falso. Algunas de las mentiras que se ha tragado son absolutamente inexplicables como las del hijo músico, que él creía director de orquesta y resulta que es percusionista. ¿Es que ese chico no fue al conservatorio? ¿No practicaba en casa? Porque un percusionista es difícil de pasar por alto, la verdad. Cuando yo iba al conservatorio los tenían en el sótano en una sala insonorizada para que no nos volvieran locos al resto. Incluso da la impresión de que de pequeño el chaval tocaba el violín. ¿Qué clase de orquesta sinfónica contrata a un violinista como percusionista? Que no es como tocar un tambor en la cofradía del pueblo, ni siquiera es como tocar la batería en un grupo de amigotes, requiere años de preparación.
Con
"Avatar" en cartel, que mejor momento para recordar el primer
trabajo de James Horner con James Cameron, seguramente para ellos no
será muy grato recordarlo, pero así es la vida. Siete
años después de "Alíen
el octavo pasajero"
de Ridley Scott,
llegaría su secuela, la excepción a la famosa regla de
"segundas partes...".
Y es que esta continuación seguiría las pautas
establecidas de su predecesora en terror y estética, pero
Cameron iría un poco más allá aportando buenas
dosis de acción en una lucha contra una colonia alienígena.
James
Cameron, el rey de reyes, sería el patrón de esta
secuela. Su segunda película como director, recordemos que la
primera fue "Terminator",
ya que el propio James no considera película suya "Pirañas
los vampiros del mar", ya
os contare en otro momento el porqué de esto. Después
de su ópera prima, realizó el guión de "Rambo",
obteniendo otro triunfo en taquilla, a raíz de esto, la Twenty
Century Fox no se lo
pensó dos veces y le encargó el libreto de Aliens,
pero Cameron además de escribir quiso dirigirla, y con la Fox
de respaldo empezó esta odisea.
Cuando
en el 86 se estrenó la película fue un pelotazo a nivel de
crítica y a nivel de público, dejando muy buenos
ingresos para la Fox. Con todo esto, la academia no pudo hacer oídos
sordos y la nominó en 7 categorías, llevándose dos
estatuillas: una por el montaje de efectos sonoros y otra por los
efectos visuales, el resto de nominaciones fueron a Mejor Actriz,
dirección artística, montaje, sonido y como no: la
música.
Hace tiempo que venía leyendo sobre la nueva producción de Tim Burton (aunque haya como cuatro productores más) que ve la luz en nuestro país el primer día del nuevo año entrante, "Número 9", una historia postapocalíptica de animación protagonizada por muñecos de trapo. Quizás haya que recalcar, como en otras ocasiones, que no es autoría de Burton, porque ya he podido observar en ciertos medios de comunicación frases como "lo nuevo de Burton inaugura el año": la nueva versión de Alicia, su próximo largo, no llegará a nuestro país hasta marzo, y con mucha expectación detrás incluida. En éste caso, él participa en la producción.
9 es un muñeco de trapo que revive en un mundo desolado por las guerras y sin rastro de vida humana. Encontrará al último reducto de esperanza, otros muñecos de trapo cada uno con su número, viviendo oculto por el miedo a la Máquina, el invento de los hombres que aniquiló a la raza humana. Al final, 9 les mostrará que el único camino es no rendirse y enfrentarse a su enemigo para lograr la libertad.
"Número 9" es una película diferente, aunque tome como base el argumento de cómo las máquinas se rebelan contra sus creadores y entran en guerra con estos. Sí, yo la primera impresión que tuve fue que era una especie de "Matrix" o "Terminator" con juguetes, con moralina de lo que es capaz las ansias de poder del ser humano y cómo la vida siempre termina abriéndose paso ante la adversidad (y podría meterme a comentar mi visión de una alusión a cierta institución religiosa, basada en el miedo a la razón por suponer una perdida de poder, entre otras sublecturas que yacen bajo la superficie...).
Ya de vuelta en el primer mundo (tras superar dos aeropuertos cerrados por nieve y con una maleta perdida hace ya cuatro días), me he ido corriendo al cine a ver Avatar, y tengo que decir que es toda una experiencia. No la he visto en 3D, y creo que ha sido un error, porque si la versión normal es un espectáculo visual tan increíble, no me puedo ni imaginar lo que será en tres dimensiones.
La trama es sencilla: estamos en un futuro lejano en el que los humanos han colonizado el espacio, en una luna que parece una selva tropical desmadrada y hostil, y rica en un mineral muy valioso. Pero para su explotación primero tienen que sacar de en medio a la raza humanoide que lo habita: los Na'vi, unos tipos azules, altos y estilizados que viven en perfecta armonía con la naturaleza, muy parecidos a los indios americanos hasta en el uso de arcos y flechas, y que encuentran que los humanos son una panda de bestias que todo lo pisotean.
El protagonista y el resto del grupo científico usan avatares, cuerpos sintéticos similares a los de los nativos, para relacionarse con ellos. Una idea perfectamente razonable para cualquiera que haya jugado alguna vez a un videojuego.
"Hermandad de Sangre"... casi hubiera preferido que se hubiera estrenado con el título de la original, que en los años ´80 vio la luz bajo el nombre de "The house of sorority row", pero es que hermandad de sangre... el título es el único que nos da miedo. Estos yankis con sus hermandades, sus chicas ricas despampanantes, sus parafernalias para los fines de fiesta y los litros y litros de alcohol y pechos desnudos sin ninguna razón ni lógica. Claro, que el guión de este remake está tan lejos de una buena base como lo está el polo norte del sur.
Entrando al trapo y con un par de líneas (que es lo único que hace falta para describir la trama) encontramos al grupito de niñas bien con un futuro brillante que juegan con un chico para darle un susto de muerte por haberle puesto los cuernos a una de ellas. Y la muerte accidental de la cornuda a manos de su ex es lo que provoca que un encapuchado a lo "Scream", "Sé lo que hicisteis el último verano" y demás sucedáneos intente matarlas a todas el día de su graduación. FIN.
¿Qué gran novedad, eh? Quizás sea necesario hacer un repaso por éstas formidables mujercitas cliché, por si a algún ser humano aún no ha sufrido en sus carnes la tortura de éste tipo de historias sobadas cual pasiego. Empezamos por la líder rubia, prometida con el hijo de un futuro senador, una pécora egoísta y manipuladora; seguimos por la amiga cínica y alcohólica, que se suele dejar las bragas en casa y lleva incorporado de serie un GPS busca hombres -ojito a la conversación de la susodicha al intentar mantener una relación sexual con un novato, ni el Premio Nobel de Literatura...- y hermana del chico víctima de la broma; la próxima es la única amiga que recuerda de lejos lo que es la moralidad y la integridad, pero se deja llevar por el resto y al final termina por marcharse a hacer obras de caridad (eso suple el haber causado la muerte de alguien, ¿es obvio, no?); no podía faltar la estudiante becada, con gafitas y coletitas incluidas, que sufre ataques de pánico a menudo y no puede perder su beca y dejar de ser amiga de las arpías; y luego encontramos a la miembro de ascendencia asiática, importante para la ración multicultural y para hacer pegote junto a su novio hormonado y estúpido.
Después
de que haya pasado un mes de su estreno, por fin servidora se ha
aventurado a ver una de las películas "del año".
Primero, he de puntualizar que soy fiel seguidora del cine de terror
y lectora que gusta de los libros de vampiros; segundo, que procuro
evitar a toda costa la masificación en una sala de cine a
menos que la película realmente me merezca la pena.
Una
vez dicho esto, puedo empezar a hablar de mi experiencia
"anti-natural" con la señora Meyer y sus historias de
adolescentes hormonados, porque al fin y al cabo, es eso lo que
representa: un vampiro soso y atormentado, una humana con sangre
demasiado caliente y un hombre-lobo que anda detrás de la
humana y no soporta al vampiro... bienvenidos a "Crepúsculo:
Luna Nueva".
Para
refrescar un poco la memoria, la primera parte de la saga contaba
como Bella Swan (Kristen Stewart) llegaba a Forks para vivir con su
padre y se matriculaba en el instituto, conociendo a un pálido
y esquivo Edward Cullen (Robert Pattinson), que resultaba ser un
vampiro. A partir de ahí, se hacían novios y ella
corría peligro de muerte al ser perseguida por otro grupo de
vampiros asesinos (que ironía). Y por el medio, hormonas y más
hormonas, y millones de adolescentes (y no tan adolescentes) adorando
a éste gurú de los best-seller, Stephenie Meyer.
Queridos lectores, que pena que ahora que todo el mundo está inbuido
en el tradicional buen rollo navideño, tenga que venir yo a soltar
pestes, pero si, cual jinete del apocalipsis, vengo a hablaros de Luna
nueva, la segunda parte de la saga Crepúsculo (nunca la palabra saga me
sonó tanto a amenaza).
Me llamo Silvia, y me recordaréis de otras crónicas como "Crepúsculo"
(lease con voz de Troy McClure), y con valor y coraje, me he atrevido a
visionar esta continuación (que es más de lo mismo, pero a peor).
Parto de la premisa de que ya sabéis de que va la primera (si no, podéis leer la crónica anterior),
así que continuemos. Si la primera película era lenta, aburrida,
irritante y ñoña en general, esta da un paso al 2.0, pero nos trae ...
CARNE, si, carne de macho por doquier. Han apostado
fuerte por el "chico objeto" para atraer a las féminas (que son las que
arrastran a sus novios voluntariobligatoriamente al cine) y no han
escatimado, no sale ningún plano en la película practicamente, en la
que todos los hombres de la sala esten vestidos, si en vez de hombres
lobo fueran zorr ... perdón, mujeres lobo, esta, sería una película X y
sería exhibida junto a "Saw VI" en el correspondiente cine.
Pero vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador: